DIRECTORA DE LA FUNDACIÓN PRINCESA DE ASTURIAS

¿Se viven como propios en el Principado los Premios Princesa de Asturias e incluso pueden apreciarse como una seña de identidad de Oviedo y del Teatro Campoamor?
Oviedo vive de forma muy directa el gran día de la ceremonia de entrega de los Premios. El calor de la gente en la calle y la atmósfera única que se percibe esos días en Asturias son un signo distintivo de nuestros galardones, como siempre nos comentan nuestros premiados tras experimentar la excepcional y calurosa acogida que les brinda esta tierra. La ceremonia de entrega de premios en el Teatro Campoamor proyecta internacionalmente una imagen de excelencia. La Fundación y los Premios son un patrimonio de todos los asturianos y nuestros galardonados, a su vez, unos grandes embajadores de Asturias.

¿Y tomará Doña Leonor el relevo de Su Majestad en la ceremonia de entrega cuando alcance la mayoría de edad o se manejan otros tiempos? En definitiva, los Premios pasaron a denominarse Princesa de Asturias al subir al trono Felipe en 2014.
Esa, en realidad, es una decisión que les corresponde a sus padres, los Reyes. Nuestra Presidenta de Honor tiene aún doce años y, como Sus Majestades han manifestado en alguna ocasión, su deseo es que sus hijas crezcan como corresponde a las niñas de su edad.

Por lo que respecta a sus categorías, aunque inicialmente nacieron con seis, los Premios sumaron posteriormente otras de gran notoriedad internacional, como las de Concordia y Deportes. ¿Ha habido sugerencias de establecer nuevas categorías? Y de ser así ¿para qué nuevos campos les sugieren estas solemnes distinciones?
Efectivamente, en un principio los galardones incluían seis categorías: Investigación Científica y Técnica; Artes; Letras; Ciencias Sociales; Comunicación y Humanidades, y Cooperación Iberoamericana –en la actualidad denominada Cooperación Internacional–. En 1986 se convocó un nuevo premio, denominado a la Libertad, que un año después pasó a denominarse de la Concordia. En 1987 se introdujo un nuevo galardón, el Premio Príncipe de Asturias de los Deportes, con lo que quedaron ya establecidos los ocho premios hoy vigentes. Nuestros galardones reconocen la excelencia en casi todas las áreas de la actividad humana. No creo que sea necesario añadir ninguna más.

Por hablar de honores, en diciembre de 2007 el Parlamento Europeo distinguió al Coro de la Fundación Príncipe de Asturias —entonces aún con ese nombre— con un reconocimiento extraordinario por su destacado servicio en pro de la Unión Europea. ¿Qué momentos podría resaltar de la trayectoria de esta agrupación polifónica creada en 1983 y que figura entre las formaciones amateurs más importantes de Europa?
Ha habido muchos momentos importantes. Pienso ahora en la primera edición de los Premios Príncipe de Asturias, en 1981: el Premio de las Artes fue concedido al director de orquesta Jesús López Cobos, fallecido el pasado 2 de marzo, que posteriormente se convirtió en director honorífico del coro de la Fundación. Me parece un hecho bastante significativo. Nuestro coro ha ofrecido conciertos en Rusia junto a la Orquesta Filarmónica de San Petersburgo y Los Virtuosos de Moscú, en el Queen Elizabeth Hall de Londres, con la English Chamber Orchestra, y, en 2001, visitó por primera vez Estados Unidos, donde fue calificado por el crítico del Washington Post de «magnífico». Otro momento inolvidable fue en 2011, cuando el concierto que tradicionalmente se celebra la víspera de la entrega de los premios fue dirigido por el maestro napolitano Riccardo Muti, que ese año había sido galardonado con el Premio de las Artes.

Jesús López Cobos —muy recientemente fallecido, como usted recordaba— fue, al igual que Krzysztof Penderecki, director honorario del Coro de la Fundación y Premio Príncipe de Asturias de las Artes. Nadie puede olvidar que de su mano el Coro vivió momentos históricos, como el concierto por las bodas de plata de los Premios, en 2005. ¿Qué recuerdos guardan del maestro? ¿Cómo fue trabajar con él y qué otras actuaciones destacaría?
En aquella edición no era directora de la Fundación, pero me consta que fue un concierto extraordinario. Jesús López Cobos dirigió de manera magistral a la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, acompañada por las voces del Coro de la Fundación y del Orfeón Donostiarra. Era la primera vez en la que ambas formaciones corales actuaban juntas, lo que hizo el momento más especial.

“La música es una herramienta para el entendimiento”

Sin embargo, no contentos solo con un coro, en 1988 nació el Joven Coro y en 1990 el Coro Infantil. ¿Qué caracteriza a estas formaciones o cuáles son sus rasgos de identidad?
Integrado por miembros con edades comprendidas entre los quince y veintiún años, el Joven Coro ha participado a lo largo de su historia en diferentes escenarios nacionales e internacionales, entre los que destaco la gira que realizó por Alemania o su participación en el Festival Internacional de Clermont-Ferrand. Además, ha habido momentos inolvidables, como el homenaje brindado a Leonard Cohen, con motivo de los Premios Príncipe de Asturias 2011, donde interpretaron para él una versión coral de su Hallelujah. A su vez, el Coro Infantil está constituido por niños con edades entre los siete y catorce años y, una vez que finalizan su ciclo formativo, se les da la posibilidad de acceder al Joven Coro para que puedan continuar su trayectoria coral. En cuanto a sus actuaciones, además de los conciertos que han ofrecido por Asturias, subrayaría el concierto ofrecido en 2003 ante S. M. el Rey Felipe VI en el Palacio Real de El Pardo y su participación en 2012 en el XXI Concierto Premios Princesa de Asturias.

La Escuela Internacional de Música de la Fundación, nació también en 1990. ¿Qué lleva a una orquesta de cámara rusa como Los Virtuosos de Moscú a instalarse en Oviedo para implicarse en una aventura como esta?
La Escuela Internacional de Música de la Fundación Princesa de Asturias es la consolidación de un proyecto que comenzó en 1990, cuando nuestra institución auspició el traslado a Asturias de la prestigiosa orquesta de cámara Los Virtuosos de Moscú y de seis destacados profesores. Así se comenzó a desarrollar una idea que ha cambiado sustancialmente la vida artístico-musical de nuestra comunidad y que, ya entonces, sentó las bases de una enseñanza de calidad, abierta a estudiantes de todo el mundo. Tras años de colaboración, en 2005, con motivo de la celebración del XXV aniversario de los Premios Príncipe de Asturias, y recogiendo la iniciativa del maestro Yuri Nasushkin, la Fundación creó la Escuela Internacional de Música.

¿Qué actividades ofrece actualmente la Escuela y qué han de hacer los interesados para participar en ellas?
La actividad principal que desarrolla la Escuela Internacional de Música de la Fundación son sus Cursos de Verano. Desde el punto de vista académico, la formación está dirigida a alumnos de todo el mundo que tengan estudios musicales reglados. Cada año intentamos organizar algún tipo de actividad diferente. Por ejemplo, la pasada edición, nuestros cursos incorporaron la actividad de «Música sobre ruedas», con el objetivo de sacar la música clásica a la calle para acercarla a todos los públicos.

Lo siguiente sería ya fundar una orquesta. ¿No se lo han sugerido?
La música es una de las disciplinas artísticas más amplias y enriquecedoras, pero nuestro empeño sigue centrado en mantener la calidad de los tres coros de la institución y en trabajar para que los Cursos de Verano de la Escuela Internacional de Música de la Fundación continúe siendo un referente de la enseñanza musical.

¿Con qué otras formaciones asturianas suelen colaborar los coros de la Fundación?
Los coros de la Fundación desarrollan durante el año un amplio programa musical y a lo largo de su trayectoria han colaborado con numerosas agrupaciones asturianas. El pasado verano interpretaron los Carmina Burana de Carl Orff junto a la Oviedo Filarmonía y el Coro de la Ópera de Oviedo. También colaboramos asiduamente con la Orquesta Sinfónica del Principado de Asturias, como sucede en nuestro tradicional Concierto de Navidad y en el Concierto de los Premios Princesa de Asturias. Este año, por vez primera, con motivo de la Semana Santa, el Coro interpretó un programa de canto gregoriano y polifonía religiosa junto al Coro del Monasterio Benedictino de San Pelayo de Oviedo. Fue un momento especial e irrepetible.

Varios de estos conciertos fueron editados discográficamente, como el de 2006 con el Alexander Nevsky de Prokofiev, con la OSPA dirigida por Maximiano Valdés, o la Sinfonía n.º2 de Mendelssohn con Alberto Zedda, en 2007. ¿Hay esperanza de que podamos disfrutar en disco de alguno de los conciertos de ediciones venideras?
Se editaron un total de cinco conciertos de los Premios y aunque es una iniciativa de la que estamos satisfechos, es algo que por el momento no está entre nuestros planes continuar.

¿Y figurando que pudiera elegir un programa ideal para interpretar en uno de estos conciertos, dando vuelo a la voluntad más libre, ¿por qué obra e intérpretes se decantaría?
Si pudiera revivir uno de los conciertos a los que no tuve la oportunidad de asistir sería el del año 2005, del que ya hemos hablado, cuando se interpretó el Réquiem de Verdi bajo la dirección del maestro Jesús López Cobos. Tengo entendido que fue un concierto memorable.

Entre 1992 y 2011 se celebró la «Semana de Música», que llevó 405 conciertos a 29 localidades del Principado, y fue precisamente en este contexto en el que nació el concierto interpretado la víspera de los Premios. ¿Han acariciado la idea de volver a resucitar esta iniciativa, aunque sea de forma parcial?
La «Semana de Música» era una excelente iniciativa que ha dado paso a nuevas propuestas, con un criterio igualmente descentralizador, pero más diverso en cuanto a expresión cultural. Ahora la Fundación organiza la «Semana de los Premios», un programa cuyo objetivo es acercar la figura de los galardonados al público, y en el que la música, por supuesto, también tiene cabida. En la pasada edición, la Joven Orquesta de la Unión Europea ofreció actuaciones en diversas localidades asturianas y todos los años celebramos, la víspera de la entrega de los galardones, el Concierto de los Premios Princesa de Asturias, bajo la presidencia de SS. MM. los Reyes.

Por último, ¿cree que nos ayuda la música a ser mejores? ¿Puede ser una herramienta de encuentro en estos tiempos tan convulsos que vive Europa?
La música es un lenguaje universal, una herramienta para el entendimiento capaz de traspasar fronteras y atraer a personas de todo el mundo. Desde la Fundación Princesa de Asturias entendemos la música como una parte esencial de la educación y de la vida, por eso dedicamos recursos y mucho esfuerzo a la promoción de esta disciplina a través de los Premios, del Área Musical y de las actividades que cada año organizamos.