Steinway & Sons es la compañía pionera en construcción de pianos en el mundo. Está avalada por más de 125 patentes y muy pocos conocen la composición exacta de sus instrumentos. La combinación perfecta entre lo artesanal y la vanguardia tecnológica hacen de estos pianos un instrumento musical de altísima calidad e inimitable sonido  que alcanza el mismo valor de una lujosa mansión en los Hamptons.

El que posee un piano Steinway & Sons ha hecho una adquisición  que se revalorizará un 4% al año y que corresponde a un instrumento de fabricación única y exquisita. Una inversión rentable, segura y diferente a través de la música.

Los pianos Steinway están exhibidos como parte de la decoración en lugares privilegiados. Pero también, el 95% de los pianos tocados en las salas de conciertos de mundo son Steinway & Sons modelo D-274 cuyo valor no desciende de los  120.000 euros.

Esta cifra no es nada descabellada si se piensa en el precio incalculable de por ejemplo, el Stainway White House de cola  Nº 100.000, donado a la Casa Blanca en 1938  y que está adornado con unas patas doradas con forma del emblemática águila americana.

Muchos músicos poseen uno de estos pianos, sin embargo este año y por primera vez en la historia de la compañía, un músico inspira directamente el proceso de diseño de un modelo.

Justamente es  Lang – Lang, la estrella del teclado quien es imagen de la marca desde el 2002  y que recientemente anunció su colaboración junto a Dakota Jackson para el lanzamiento del modelo Lang – Lang Black Diamond Limited Edition. 

Cada modelo Black Diamond viene equipado con SPIRIO,  un revolucionario equipo de  reproductor de piano de alta resolución capaz de capturar actuaciones en vivo y grabar y reproducir en alta resolución.

Todos los modelos de piano Steinway prometen acaparar atención con características únicas, pero este instrumento ubicado en la casa del  arquitecto Frank Gehry en California sorprenderá a cualquiera.

Un piano hecho a medida y por encargo exclusivo en color verde brillante, que ocupa  el salón de visitas en donde el arquitecto Frank Gehry,  creador del Walt Disney Hall y amante de la música clásica , recibe a visitas de la talla de Daniel Baremboim para amenizar sus veladas más intimas.

Sin duda, un piano de color particular pero que no carece de ese inigualable sonido que la compañía realza y prioriza en todos instrumentos mediante un proceso que se aplica de la misma manera desde hace siglo y medio. Un ejemplo del valor tangible del arte en toda su expresión.