Por Javier Martí Corral

Excelentia Magazine viajó a la capital húngara para  conversar con Andrea Vigh, directora de la Academia Franz Liszt, una de las principales instituciones musicales del mundo, que lleva el nombre del insigne pianista del siglo xix.

Andrea Vigh no solo nos habló desde su visión directiva de un centro de enseñanza de alto nivel, sino desde la mirada de quien también fue una de sus alumnas. Empezó sus estudios desde muy joven, hasta lograr una experiencia inigualable que la ha ayudado a desempeñar el papel más importante dentro de la Academia. Andrea Vigh es arpista, así como la primera mujer que ha estado al frente de la dirección de esta casa. Ella es parte del  que caracteriza y distingue a la escuela de Liszt.

Dentro del maravilloso edificio art nouveau de 1907, sede de la Academia Franz Liszt y referencia cultural y artística de Budapest, la rectora nos recibe en su oficina al pie de su propia arpa, un modelo único suizo, construido totalmente a mano con detalles de oro. El instrumento, también protagonista en la habitación, nos recuerda en todo momento que Andrea Vigh primeramente es música.

¿Cuándo se fundó la Academia Franz Liszt y con cuáles objetivos?

La Academia Franz Liszt de Budapest fue fundada en 1875 por el propio músico que le da nombre a la institución. Esto representa un hecho histórico y único en el mundo, ya que muchas academias llevan el nombre de célebres músicos, como por ejemplo el Mozarteum en Salzburgo o el Conservatorio Chopin en Varsovia, pero no fueron creadas por ellos.

Liszt tenía muy claro su objetivo: establecer una academia de música de enseñanza superior profesional, lo cual nunca antes había existido en Budapest, por lo que él mismo se dedicó a darle publicidad por todo el mundo. Para 1880 solo existían dos facultades de estudio en la Academia: composición y piano. Luego se amplió para incorporar clases de órgano, música litúrgica, composición, violín, violonchelo y arpa. Y desde principios de los años 1900 se completó ya el conjunto de instrumentos.

¿Qué significado tiene para usted como música y compositora ser la directora de la Academia Franz Liszt?

En 144 años de la academia han pasado por ella trece rectores y yo soy la primera mujer que ha asumido el cargo. Por supuesto, representa un gran honor y una gran responsabilidad al mismo tiempo. La parte fácil es que me siento en casa, pues esta academia funciona como una familia. Yo empecé con 14 años a estudiar aquí y continué con mis estudios universitarios. Más adelante fui profesora de una facultad y luego fui jefa de estudios de la facultad, vicerrectora y ahora soy la rectora. Desde los tiempos de Liszt, esta institución funciona a manera de árbol genealógico donde se entrega la sabiduría mano a mano. Yo tengo mucha experiencia como músico, no solo como arpista, sino también como músico de orquesta, como solista, en música de cámara y como coralista.

Como docente también viví varias fases del sistema. Por lo tanto, tengo un conocimiento muy completo que hace que me sienta como en casa. Sumado a todo esto, hace 21 años fundé el Festival Internacional de Arpa y adquirí experiencia en organización financiera y administrativa, lo cual complementó mi formación para poder ejercer hoy como rectora de la Academia.

Háblenos de la oferta académica que ofrece esta institución.

Ofrecemos todo un abanico de opciones. Primero tenemos el Bachelor y Master en todos los instrumentos clásicos, divididos en  facultades por familia de instrumentos. Luego ofrecemos los dos tipos de doctorado, PhD y DLA. Solo nuestra Academia ofrece la teoría musical como parte de ella misma y no, como lo vemos en otros centros de enseñanza, en las facultades de Filología y Letras. No solo ofrecemos el perfeccionamiento en música clásica, sino también en jazz, folclore popular y música litúrgica. También somos los únicos en ofrecer un programa de talentos especiales para niños prodigios desde los diez años de edad —a veces incluso menos— hasta la culminación de sus estudios. Nos sentimos orgullosos de saber que muchos de ellos ahora se presentan como grandes solistas en los mejores escenarios del mundo, como por ejemplo István Várdai, Kristóf Baráti o András Schiff. Sabemos que en esta academia se han formado muchos músicos sobresalientes de nuestro siglo.

¿Podría mencionar a algunos de ellos?

Éva Marton, profesora emérita de canto, o Andrea Rost; ambas han cantado junto a Plácido Domingo. Dezs Ránki, pianista; Ern Dohnányi, Béla Bartók, Zoltán Kodály, compositores; directores como György Solti, Frigyes Reiner y compositores  contemporáneos como György Ligeti o György Kurtág, etc.

¿Cuántos alumnos y profesores tiene la Academia en la actualidad? ¿De qué nacionalidades son los estudiantes?

Actualmente tenemos entre novecientos y mil alumnos, y aproximadamente un veinte por ciento  son de procedencia internacional, provenientes de más de cincuenta países de todos los continentes. En cuanto a los estudiantes de nacionalidades europeas, los españoles representan uno de los grupos más grandes. Cada año contamos entre diez y quince músicos españoles estudiando grado superior y doctorados de la Academia. Nuestra relación con ellos es muy buena. Cerca de aquí se encuentra el Instituto Cervantes y la Embajada de España, por lo cual su embajadora es una invitada asidua en nuestros conciertos. Contamos con nuestro instituto de música de nivel medio también, donde aproximadamente tenemos cuatrocientos docentes. La enseñanza de esta academia es prácticamente individual; se puede hacer un calculo aproximado de dos alumnos por profesor para ofrecer así una enseñanza de calidad, mientras que en una clase grupal hay entre diez y quince alumnos.

Debido a que ha comentado la alta cifra de estudiantes españoles en la Academia, ¿qué característica puede resaltar de ellos?

Pues ellos tienen un hermoso color de piel (risas). Están muy interesados en la música de cámara. Sin caer en comparaciones con otros alumnos, puedo decir que generalmente son muy talentosos y dedicados a su instrumento. Ellos vienen con muchas ganas de adquirir la sabiduría y el conocimiento de la Academia.

¿De qué manera se mantiene el legado y pensamiento de Franz Liszt en las actividades actuales de la academia?

La mentalidad de la Academia es la de nuestro fundador. Liszt fue un gran músico internacional, viajero y cosmopolita. Vivió abierto a la modernidad, pero siempre estuvo muy orgulloso de sus raíces europeas y, sobre todo, de su identidad húngara; esa doble característica sigue representando la filosofía de la Academia y es lo que la mantiene.

Como mencioné anteriormente, desde los tiempos de Liszt la sabiduría de la Academia se transmitía de mano en mano. Aquí somos famosos especialmente por la cátedra de piano, que enseña la manera de tocar el teclado como Liszt solía hacerlo. Por ejemplo, una vez estuve de gira en Japón dando seminarios de Liszt con algunos profesores de nuestra institución y escuchamos a un joven pianista tocar maravillosamente. El profesor Lantos, de nuestra Academia, le mostró cómo interpretar esa obra que él estaba tocando y, aunque se trataba de la misma pieza, su manera de transmitir la música cambió la atmósfera de tal manera que todo el público se sorprendió. Ambos eran pianistas, pero tocaban de modo muy diferente. El profesor tocó de la manera en que se enseña en nuestra Academia y hasta una persona que no sepa nada de música podría notar la diferencia; se podía escuchar otra dimensión de la música, una acústica completamente distinta.

Desde la Academia Liszt ¿cómo se ha logrado difundir e incentivar la música húngara?

La Academia de Budapest funciona como un instituto público, y eso significa que no solo queremos educar músicos profesionales sino también enseñar a los jóvenes desde temprana edad hasta adultos, ya que esto contribuye al desarrollo de habilidades propias de la educación musical que interfieren en todos los aspectos de la vida de una persona. Esta es la gran responsabilidad de la educación musical: formar para toda la vida y convertir a esos estudiantes en el futuro público de la música.

Hoy en día, en un mundo tan cambiante, la educación pública y musical está enfocada en los medios digitalizados. Nuestros docentes no escapan de esto, pero siempre usando música clásica de calidad. Así es como se pueden entender otras ramas de la música que de manera inversa no podrían comprenderse.

Nuestros profesores emplean el uso de las nuevas formas de metodología musical. Por ejemplo, a través de una aplicación creada para el método Kodály, llamada Kodály HUB, en la cual cualquier usuario en el mundo, de manera controlada, puede compartir canciones folclóricas para crear una base de datos de música popular. Cualquiera puede utilizarlas de la misma forma que aprende a usar y enseñar el método. Así, se puede asistir a la ampliación de la colección y al mismo tiempo recibir la metodología de cómo se puede enseñar el método Kodály.

En la Academia no solo tenemos conciertos interactivos dirigidos para niños, sino también para adultos y agrupados por grupos de edades. Se realizan semanalmente en salas grandes y pequeñas. Y el día 10 de febrero, cuando se celebra el Día del Talento, aprovechamos para abrir las puertas de la Academia a todo el público para mostrar cómo funcionamos.

¿Estaría la Academia dispuesta a colaboraciones con instituciones españolas, más allá del programa Erasmus?

Continuamente tenemos relaciones bilaterales con entidades y organizaciones internacionales. Esto ha permitido medir la calidad  de nuestra institución. Hace unas semanas nuestra academia y universidad han quedado entre las instituciones mejores de enseñanza musical del mundo (QS – Clasificación de Quacquarelli Symonds). Estamos muy orgullosos de esto. La Academia de  Música llegó a ser la mejor universidad de Hungría.